COLUMNAS CHINAS, DE LUIS SAN MARTÍN

Tapa de Columnas chinas
Dibujo de Lino Divas – Diseño de Juan Pablo Fernández

CONTRATAPA


Guerra fría interior o payada secreta en la que una voz siempre engendra su opuesto, Columnas chinas pone en escena una rumia continua. Un canto de fraseo lento, con los ojos y la conciencia, se despliega sobre la totalidad de la página y construye su territorio histórico. ¿Quién está hablando en las estrofas apiladas? El encargado de un “kiosc”, que coteja precios con la competencia del barrio; el observador de la gente de a pie, que anota gestos cansados y formas de decir mientras repasa el debe y el haber de una nación en venta. En su poema encolumnado, Luis San Martín propone menos una paciencia oriental que la búsqueda –siempre tensa– por el lugar donde nace una voz.

LUIS SAN MARTÍN (LANÚS, 1987)

Luis San Martín

Publicó Plaza de armas (Todas las fiestas de mañana, 2021).

San Martín, Luis – Rapallo, 2026. – 56 p. ; 20 x 17 cm. – Columnas chinas / Luis San Martín. – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : ISBN 978-987-48112-6-4

Poema de Columnas chinas

ESQUEMAS FINALES, DE LUCAS BENIELLI

Tapa de Esquemas finales
Dibujo de Lino Divas – Diseño de Juan Pablo Fernández

CONTRATAPA

“Cada generación/ recicla los muros picados y los hace pasar como nuevos”. Opuesto a esa reforma engañosa, Lucas Benielli trabaja con distintas formas sobre los discursos de la época y deja los materiales a la vista. El poema se vuelve boceto de un canto futuro, un esquema provisoriamente definitivo hecho de imágenes rítmicas que pespuntan, burbujeando, la superficie. Formas distantes que insisten en recuperar o proyectar un vínculo, ni extraviado ni inalcanzable: inestable. Una mirada vuelta cámara, el oído apaisado del verso largo como un corredor desigualmente iluminado y la dicción entrecortada de quien se sofoca rumiando una idea fija. Una melodía a destiempo, como el goteo que se escucha en una cueva a oscuras, puntual pero invisible, y tan riguroso como misterioso; así suenan los versos de Esquemas finales: tripartito y uno. Especulativo, rítmico, imprevisto.

LUCAS BENIELLI (BUENOS AIRES, 1986)

Lucas Benielli

Es profesor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (FFyL). Tiene dos libros de cuentos inéditos. Esquemas finales es su primer libro de poemas.

Benielli, Lucas. Rapallo, 2026. 68 p. ; 20 x 17 cm. – Esquemas finales / Lucas Benielli. – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : ISBN 978-987-48112-7-1
Ganador del II Premio Rapallo de Poesía 2025 (Jurados: Laura Jaramillo, Mario Ortiz y Diego Sequera)

I

Nuestro método se basa en plantar una imagen 
en la llanura mental hasta que brote una idea. 
Todo lo que sea capaz de interferir el proceso
será bien recibido —como nos empuja la corriente
con su brillo oscuro: abrigados por una lengua
de tierra, sepultados bajo el invierno. Lo mejor,
para este frío de agosto, es ponerse los guantes,
tocar el botón incorrecto y esperar a que explote.
Bueno, la espera es una forma de comprometerse:
mientras tanto conseguí un trabajo que me diera 
el tiempo suficiente de lectura —cuencas fluviales
donde la fuerza del agua impone su ritmo, su tono,
sus procedimientos hasta romper la metáfora—,
una lectura de introducciones, como fragmentos
que anudan los pliegues de cualquier biografía.

ANTE CUERPO, DE MARWA HELAL

Diseño: Juan Pablo Fernández – Dibujos: Lino Divas

Contratapa

Ante cuerpo es un artefacto de relojería, conectado a un despertador explosivo. Conviven en él pasajes de un diario trabajado por sustracción; poemas escritos de derecha a izquierda que fuerzan una lectura en dirección arábiga; procedimientos formales al servicio de un feminismo de guerrilla, y una oralidad singular calibrada por el tono beligerante de quien ya tuvo demasiado. Contra el fascismo endémico pero también contra la hipocresía progre, Marwa Helal pone en tensión los presupuestos del yo y la autobiografía para dar forma a una lengua singular que habita la migración, las fronteras de clase y las fricciones de la guerra global. Ante cuerpo es su primer libro traducido al castellano; sus poemas, abiertos a múltiples vías de lectura, reactivan el árabe latente en las raíces de nuestro idioma y anticipan los conflictos limítrofes –en los cuerpos y en las maneras de decir– que dan ritmo al mundo.

Marwa Helal (El Mansurá, Egipto, 1981) Es autora de Invasive species (Nightboat Books, 2019) y ganadora del BOMB Magazine’s Biennial 2016 Poetry Contest. También publicó la plaquette I AM MADE TO LEAVE I AM MADE TO RETURN (No, Dear/Small Anchor Press, 2017) y ha recibido, entre otras becas, las de Kresge Foundation, Hawthornden Foundation, Whiting Foundation, New York Foundation of the Arts, Jerome Foundation, Poets House, y Cave Canem, donde inventó la forma poética conocida como the Arabic.

Ante cuerpo / Marwa Helal. – 1a edición bilingüe – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Rapallo, 2025. 144 p. ; 17 x 20 cm. – Traducción de:  Emilio Jurado Naón ;  Karina Rocío Cicero ;  Laura Jaramillo. ISBN 978-987-48112-5-7

despertás te
irak en
piensan todavía alrededor tu a tontos los
metáfora una de trata se que
desierto del / tormenta entonces estoy acá bueno ‘bueno
umbral el desde miro casa tu en amanece cuando
esclarecidos los despiertan cómo
dejá género tenía arena de hombre el que pensabas jaja
lagañas las limpie te que
estuvo jamás irak :momento último de noticia)
frappé democracia tu esperando
(carbonatado requesón de recubierta microplásticos sin

up woke you
iraq in
you among dull the
metaphor a is that think still 
storm / desert am i then hello ‘well
up wake woke the watch and dawn at sill your on sit i
gender had sandman the thought you haha
eye your out sleep the wipe i 
evr nevr was iraq :news breaking
spreading creamcheese your on waiting
(democracy cube ice free BPA infused charcoal

RESULTADOS DEL II PREMIO RAPALLO DE POESÍA 2025

El sábado 6 de septiembre se reunió por videollamada el jurado del II Premio Rapallo de Poesía 2025. Laura Jaramillo, desde Durham, Carolina del Norte (EEUU); Mario Ortiz, desde Bahía Blanca (Argentina), y Diego Sequera desde Caracas (Venezuela) debatieron en torno a los 4 libros finalistas entre los cerca de 400 títulos de poesía inéditos provenientes de 15 países de América y más allá: Cartas abiertas (Seudónimo: “Venus”), esquemas finales (“juana copani”), Factos imposibles (“liebredemarzo”) y Simuladores (“Nieto de Nena”).

El domingo pasado, 14 de septiembre, fue anunciado el resultado del concurso en el CC Leopoldo Marechal (Villa Tesei, Hurlingham), donde se celebraba el III Festival Americano de Poesía en Hurlingham, que organiza el municipio de esa ciudad bajo la gestión del intendente Damián Selci. Por unanimidad, el jurado eligió esquemas finales, de Lucas Benielli (Ciudad de Buenos Aires, Argentina – 1986), como ganador del II Premio Rapallo. El libro esquemas finales será publicado por el sello editorial Rapallo. Además, los integrantes del jurado concedieron dos menciones especiales: a Cartas abiertas, de Américo Reyes Vera (Curicó, Chile – 1960), y Factos imposibles, de Florencia Castellano (Vicente López, Argentina – 1975). Por haber recibido menciones, Rapallo seleccionará algunos poemas de cada libro para su publicación en el próximo número 10 de la revista.

Mario Ortiz dejó grabadas unas palabras acerca de cómo fue la experiencia de lectura y conversación en torno a los libros finalistas.

LUCAS BENIELLI – Ganador del II Premio Rapallo de Poesía 2025 por su libro inédito esquemas finales

Nació en Buenos Aires en 1986. Es egresado de la carrera de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires), donde dio clases sobre Historia y Cine Latinoamericano. Inició su formación literaria en los talleres de Marcelo Guerrieri y Federico Falco, pero siguió su aprendizaje a pura prepotencia de trabajo. Tiene dos libros de cuentos inéditos.

FLORENCIA CASTELLANO – Mención especial por Factos imposibles

Nació en Buenos Aires, en marzo de 1975. Profesora y Licenciada en Letras egresada de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UBA. Formó parte de equipo editor y escribió en las revistas literarias Quesquesé e Ilusiones perdidas, publicaciones independientes que circularon desde 1997 hasta 2001. Es autora de los libros de poemas: ¿Cómo usar antiparras? (IRojo ediciones, 2003), Propiedades vigiladas (IAP ediciones, 2005), Un ruiseñor completamente blanco (IAP ediciones, 2007), Relieves de dispersión (IAP ediciones, 2009), Hora cátedra (27pulqui, 2017), Canción de lucha (Ascasubi ediciones, 2022). Compiló las antologías de poesía Quedar en lo cantado. Selección de poesía contemporánea dominicana y argentina, El fin de la noche (2009), Un libro oscuro. 105 poemas negros (Bajo la Luna, 2012). Propiedades vigiladas ha sido traducido al inglés y publicado por Ugly Duckling Presse (Serie Señal de Nueva York, 2016). En 2023 algunos poemas suyos fueron traducidos al húngaro. Tiene inédito un libro de poesía escrito a dúo.

AMÉRICO REYES VERA – Mención especial por Cartas abiertas

Américo Reyes Vera (Curicó, 1960) ha sido incluido, entre otras selecciones de poesía, en Antología de poesía chilena, Tomo III, de Thomás Harris, Teresa y Lila Calderón (Editorial Catalonia, Santiago 2018) y en TERRITORIOS (geografía del verso chileno) de Espacio Sol Ediciones, Talca 2024). En el año 2016 fue finalista del Premio Municipal de Literatura de Santiago, con su libro El Confesionario, publicado por RIL Editores, y su libro, Black Waters City (Ediciones Nueve Noventa) obtuvo el Premio Mejor Obra Literaria 2019, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, categoría Obras Editadas, género Poesía. Su último libro publicado es su antología personal Hijo del Guaiquillo, de Ediciones Nueve Noventa.

Finalistas del II Premio Rapallo de Poesía 2025

Anunciamos el título y el seudónimo de las 4 obras finalistas del II Premio Rapallo de Poesía 2025:

“Cartas abiertas” – Venus
“esquemas finales” – juana copani
“Factos imposibles” – liebredemarzo
“Simuladores” – Nieto de Nena

El jurado integrado por Laura Jaramillo (Queens), Mario Ortiz (Bahía Blanca) y Diego Sequera (Caracas) elegirá entre estos cinco libros inéditos al ganador, que será publicado por la editorial Rapallo.

Gracias a las y los autores de los más de 400 libros de poemas, provenientes de 15 países, por participar de esta segunda edición del premio, así como a quienes colaboraron con su difusión. ¡Pronto anunciaremos la obra ganadora!

II Premio Rapallo de Poesía

Presentación de los integrantes del jurado

Ya cerrada la recepción de libros inéditos de poesía para el II Premio Rapallo de Poesía, anunciamos a los tres poetas que constituirán el jurado final del certamen: Laura Jaramillo, Mario Ortiz y Diego Sequera. Como en la primera edición del Premio en 2020 y en línea con el espíritu del proyecto Rapallo, convocamos a autores de distintas ciudades de América: entre Queens, Bahía Blanca, Caracas se van a triangular las lecturas de las obras finalistas. En unos meses, previo a la deliberación del jurado, daremos a conocer la selección de textos finalistas junto con sus correspondientes seudónimos.

Laura Jaramillo (Queens, 1983)

Poeta neoyorquino-colombiana; vive en Durham, Carolina del Norte. Publicó Material Girl (2012) y Making Water (2022). Es doctora en Teoría Cultural y Cine por la Duke University. Co-organiza Paradiso, un ciclo de poesía en la discoteca Nightlight, en Chapel Hill, Carolina del Norte.

Mario Ortiz (Bahía Blanca, 1965)

Es docente de literatura en los ámbitos secundario y universitario. Participa en grupos de investigación. Sus libros llevan el título general Cuadernos de Lengua y Literatura. Ha publicado hasta el presente los volúmenes I (2000), II (2001), III: Yo Luis Carapella (2003), IV: El libro de las formas que se hunden (2010), V: Al pie de la letra (2010), VI: Crítica de la imaginación pura (2011), VII: Tratado de fitolingüística (2013), VIII: Conectores temporales (2014), IX: Ejercicios de lectoescritura (2014), III ½: La canción del poeta atrasado (2015), X: El libro de las escalas múltiples (2017) y XI: Tratado de iconogénesis (2021). En 2024, por fuera de los Cuadernos, publicó Los signos.

Diego Sequera (Caracas, 1983)

Poeta, investigador y guionista. Es fundador de la editorial El Perro y la Rana del Ministerio de Cultura, del portal Misión Verdad –donde es columnista– y del Instituto Samuel Robinson para el Pensamiento Original. Ha publicado los libros Poemas irresponsables (2011) y Poemas electorales (2017).

II Premio Rapallo de Poesía 2025

Convocatoria abierta hasta el 31 de marzo

BASES

1.- Podrán participar poetas en lengua castellana mayores de 18 años, sin importar la nacionalidad. De forma y temática libres, las obras deberán ser inéditas y tener un mínimo de 50 páginas y un máximo de 100. Cada poeta podrá participar con una única obra.

2.- Si la obra presentada estuviera participando simultáneamente en otro concurso, en caso de obtener un premio, se deberá notificar inmediatamente a la revista Rapallo, a fin de retirar su participación.

3.-  El plazo de admisión de los trabajos comenzará el 1° de enero y finalizará el 31 de marzo de 2025; el fallo se hará público en el mes de septiembre del mismo año.

4.-  El jurado se dará a conocer al cierre de la convocatoria (31 de marzo) y, en línea con el espíritu de Rapallo, estará compuesto por tres poetas con reconocido prestigio, de diferentes generaciones y ciudades del mundo. Su fallo será inapelable y, en caso de considerar necesario, podrá otorgar hasta tres menciones.

5.- El premio consistirá en la edición del libro ganador, previa publicación de un adelanto en el n° 10 de la revista Rapallo. La persona que resulte ganadora cederá los derechos de la primera edición de su libro a la editorial Rapallo y recibirá, a cambio, el 10% de ejemplares de la tirada.

6.- Las obras deberán presentarse con seudónimo y completando el siguiente formulario.

7.- Todas las incidencias no contempladas en las bases serán resueltas por el jurado. Los organizadores del premio no mantendrán correspondencia con quienes participen del mismo.

8.- La presentación al premio supone la aceptación de las bases.

En una esquina de América o estar a la hora de la cita

por Gabriel Cortiñas

Texto leído en la inauguración del V Encuentro de Pensamiento y Creación Joven en las Américas, Casa Tomada 2024, que tuvo lugar del 4 al 8 de noviembre en Casa de las Américas, La Habana. La premisa de la convocatoria fue: “Identidades y resistencias: para una cartografía contemporánea de nuestra América.”

Ana Niria Albo y Gabriel Cortiñas en el V Encuentro de Pensamiento y Creación Joven en las Américas de Casa de las Américas.

Son las doce de la noche y hace treinta y dos grados. Sentado en la esquina de Avenida de los Presidentes y Calle 5, a cien metros de acá, un grupo de veinte personas conversa hace más de dos horas ahí, ninguno supera los cuarenta años. El narrador boricua Juanluís Ramos se pregunta por qué en el horizonte cultural de su país aparecen más los Estados Unidos que el resto de América, por qué esta charla no se dio antes. No es una pregunta inocente. No está obviando el oxímoron de Estado «libre asociado» que cuelga sobre el cuello de una población. Es más una inquietud sobre cuáles fueron y son los hilos con los que tejen ese simbólico telar tan efectivo. Alguien comenta el viaje de regreso, resistiendo a una identidad impuesta para exhumar una latente, cuando decide firmar todos sus libros, a pesar de haber nacido en Nueva Jersey, con su segundo nombre en honor a su tío puertorriqueño. Es septiembre de 2017 y están hablando de William Carlos Williams, de hacer el viaje de regreso, de venir al encuentro. Voy a citar mal a Silvia Rivera Cusicanqui cuando dice que en el colonialismo las palabras no designan sino encubren. La conversación continúa, el grupo se disgrega en distintos pelos radiculares que avanzan o se pierden en el boulevard: aparecen las risas, aparece un proyecto de escritura colectiva que recoja la memoria de esos días, aparece la necesidad de replicar eso que está pasando en otra zona del continente, aparece en algunos la necesidad de ir a por un poco más de algo para beber. Yo digo que el colonialismo a veces es menos transparente y no por eso menos efectivo, que vengo de Argentina y la naturalizada resistencia a asumir la americanidad es para algunos, incluso, un valor agregado. Stephanie Melyon, de Guadalupe, comenta que en la escuela ven pura historia francesa y europea. A los que la escuchamos nos cuesta imaginar niñas y niños hablando en creole en un aula en medio de las Antillas, visualizando palacios, escuchando una lección de historia francesa y las precauciones que hay que tener por la llegada del próximo huracán. Pero tratamos de imaginar a una pequeña Melyon ahí, a la misma que seis horas antes puso su cuerpo a ritmar en una performance de danza poesía en el patio de esta Casa, a la misma que intervino en un panel el día anterior junto a compañeros de Chile, México y Colombia, a la misma que trabó conversaciones durante estos días, a la misma que levantó el puño el segundo día de encuentro junto a artistas de dieciocho países vecinos en el emblemático frente de la Casa. Son las tres de la mañana, hace más de treinta grados. Sentados en la esquina de Avenida de los Presidentes y Calle 5, a cien metros de acá, el grupo se fue diezmando. La conversación que comenzó hace tres días, con la apertura del IV Encuentro de Pensamiento y Creación Joven en las Américas, Casa Tomada 2017, hace una pausa para seguir al día siguiente. No fueron Irma ni María, huracanes que arrasaron gran parte de Cuba, Puerto Rico, Dominica días antes del encuentro, lo que verdaderamente impide este diálogo. Veremos crecer, jornada tras jornada, el mural con la tonalidad de las luciérnagas que la artista peruana Mónica Miros pinta día a día en el patio de la casa, lo veremos crecer como un reloj de arena, de nuestra arena, hasta que esté terminado y esa sea la señal de que hay que volver, aunque afortunadamente nadie puede volver igual de un viaje así.

Voy a citar mal a Haydee Santamaría, fundadora de la Casa, cuando dice: la intuición es la ciencia que no fue a la escuela. Le pregunto a mi hijo de cuatro años: «¿qué es la memoria, Fidel?», y me responde: «donde estás esperando cuando sabés más». No sé si logra entender lo que dice, no sé de dónde saca esa respuesta, no sé si cuando dije «memoria» en su cabeza apareció lo mismo que en la mía, pero sé que hay algo intuitivo en la respuesta de un niño, que sirve para caminar también: la memoria es un lugar. Siguiendo la línea de saberes no acreditados por el occidente oxidado: asumir la memoria como un GPS comunal, lejos de lo estático, lejos de la cristalización y como parte inherente a las identidades americanas, a las muchas pero de un solo continente, a las muchas que forman esa unidad submarina de la que hablaba Kamau Brathwaite, también habitante de esta Casa, a las muchas que reencuentro en noviembre de 2020 a través de una pantalla en otro Casa Tomada. El panel se llama esta vez: «Jóvenes en resistencia: proyectos, desafíos y apuestas desde la cultura hoy»; Juan Edilberto Sosa habla de los procesos de creación teatral, está en Santiago de Cuba; la poeta Viva Padilla habla desde el sur de Los Ángeles sobre la necesidad de escribir y editar poesía chicana; yo hago lo propio desde Buenos Aires, hablo de la revista Rapallo, mientras pienso escucho siento la necesidad de seguir, de alguna forma, expandiendo ese encuentro en el sur. Tenemos distintos husos horarios, estamos en distintos meridianos, pero, lo que se dice «estar», estamos todos en el mismo lugar. Voy a citar mal a Rodolfo Kusch cuando dice: nuestra autenticidad no radica en lo que Occidente considera auténtico, sino en desenvolver la estructura inversa a dicha autenticidad, en la forma estar-siendo como única posibilidad.

FESTIVAL AMERICANO DE POESÍA EN HURLINGHAM

O UNA SEMILLA MARTIANA EN EL SUR

Desenvolver ese telar, esa estructura, ese tejido para que emerja la nuestra, ¿no es acaso esa la tarea a la que estamos acá todos invitados? ¿No son acaso esos hilos de los que hablaba Juanluís aquella noche de septiembre? Estamos de vuelta en septiembre, ¿pero en cuál de todos? El clima es bueno, la temperatura es agradable, pero estamos en el paralelo 33. En 2022 nació el primer Festival Americano de Poesía en Hurlingham, en una pequeña comuna de la mancha urbana que derrama Buenos Aires, asumiendo estar al costado de una gran ciudad, pero con la pretensión de estar en América. Me es imposible pensar en la existencia del festival sin las veces que tomamos la Casa. O, mejor dicho, sin las veces en que Casa nos invitó a tomar parte en esta historia. Ese llamado se territorializa cuando aparece la militancia de Hurlingham. El poeta y performer maya guatemalteco Manuel Tzoc recita ahora en el Centro Cultural Leopoldo Marechal de ese distrito. A Manuel lo conocí en Cuba. A un costado, la poeta estadounidense hija de exiliados colombianos Laura Jaramillo escucha atenta junto a Zaina Alsous, poeta de la diáspora Palestina, y a Marwa Helal, tan egipcia como estadounidense; las tres vinieron al festival. Tres poetas que, al decir de Martí, están en la patria de Lincoln y cuyo río histórico corre de norte a sur de nuestro continente. ¿De qué hablo ahora? ¿Del festival allá en el sur o de un encuentro en La Habana? Es 3 de septiembre de 2022 y hay una sincronía necesaria, porque las charlas con Lorena, Nahela, Ana Niria, Camila Valdés y otros compañeros de aquel Casa Tomada 2017 suenan también ahí. La noche antes de la primera jornada de festival alguien gatilló una pistola a centímetros de la cabeza de Cristina Kirchner, la bala no salió. Una multitud colmó la Plaza de Mayo al otro día. Tengo una foto en la que se ve a todos los poetas que habían venido al festival de distintos países y provincias con un cartel. Estas descripciones podrían ser simples postales. Voy a citar mal a Boris Groys cuando dice que no se puede capturar la identidad interna de un modelo a través de sus rasgos externos, toda fotografía es apenas un inventario general de fragmentos sin unidad interior. Esa unidad puede surgir únicamente en el plano del sentido. Y como sabemos, el sentido, por definición, no se puede fotografiar. No hubo que explicarles nada: querían ir a la plaza, su GPS les indicaba que debían estar ahí. Aquel festival comenzó en la plaza movilizada.

«Cuánto mide América» se llamó la charla que abrió el segundo festival hace dos meses. La poeta afrobrasileña Tatiana Nascimento, en diálogo con el poeta argentino Facundo Ruiz, se preguntaba cómo escribir desde una negritud cuir, asumiendo una historia, colonialidad mediante, sin que eso limite su propio deseo de escritura. Para ella, este ejercicio comienza con la comunidad de partida, pero depende de la comunidad de llegada, y de otras formas de mapear nuestra emoción, nuestro sistema emocional. El verso como línea de horizonte –dice Ruiz–, lo que apenas se ve cuando se está lejos del destino, pero se sabe a dónde ir; en esas líneas de horizonte será donde se escuche la comunidad hipotética o de llegada.

DEL MOMA AL NOMA O UNA CASA CUYO

RITMO DESARME AL ALGORITMO

No hace falta tener un doctorado, conexión WIFI o algún televisor prendido para saber que hay una guerra de cuarta generación contra todo intento de soberanía en nuestra América. Solo con recordar lo que pasa o pasó en Bolivia, lo que pasa o pasó en Perú, lo que pasa o pasó en Argentina, lo que pasa o pasó en Venezuela, lo que pasó en Brasil, nos es suficiente. Y a la vez, si nadie puede realizarse en una comunidad que no se realiza, esa comunidad jamás podrá realizarse si no se libera. Más de sesenta años de un bloqueo salvaje que le impide al pueblo cubano acceder incluso a productos esenciales, cuando el 99 % de la comunidad internacional vota en contra de ese acto criminal, es una prueba fehaciente de que la colonialidad del poder goza, lamentablemente, de buena salud bajo formas neofascistas. Y, además, como si fuera un acelerador de partículas, el aislamiento preventivo por la pandemia incrementó de forma exponencial y nunca antes vista, o sí, la mistificación de la imagen, inoculando una oximorónica anestesia llamada ansiedad. Como sabemos, la violencia de una imagen no está en su contenido, sino en aquello que le hace al pensamiento. Sin planteos nostálgicos que nieguen los necesarios avances tecnológicos, se trata de recuperar el sentido. Ese que no sale en las fotos. Voy a citar mal a Roque Dalton cuando dice que por medios largamente afinados el aparato capitalista de la industria ideológica oculta su verdadero ser a los ojos del productor de pensamiento, y le hace pensar que se relaciona directamente con su público. Nadie puede negar los enormes desafíos de esta coyuntura y cómo estos nos obligan a pensar y repensar nuestras prácticas de forma cada vez más situada, porque si no está situado, termina estando sitiado. Pero hoy todavía tenemos la imagen y el tiempo a los pies. No me refiero a la imagen neomedieval, de la que solo percibimos su espejismo cuando una rajadura se dibuja en la pantalla de nuestros teléfonos celulares. No. Me refiero a la imagen poética, capaz de evocar de forma expansiva, multiplicando –y no acelerando– las partículas de una virtuosa expresión americana, que resiste a través de los siglos. Me refiero a ese tipo de imagen cuyo poder evocador se abre a la sincronía «nuestroamericana» en la que el tiempo no es lineal. Sincronía en la que pasado y futuro están contenidos en el presente, y su repetición o progresión se ponen en juego en cada coyuntura, dependiendo de nuestros actos. En un mes, el próximo 9 de diciembre, se cumplen doscientos años de la Batalla de Ayacucho, la misma que supo ser el punto de inflexión para la primera etapa de liberación sudamericana. Pero es de vuelta septiembre de 2017, y un compañero brasileño me pide que lo acompañe para entrevistar a Roberto Fernández Retamar. No es una entrevista, es una charla amena a un costado de la librería Rayuela, y la primera pregunta es más una preocupación sobre cómo ve el presente brasileño con Temer en el poder y la, en ese entonces, posible inminencia de Bolsonaro. Roberto lo mira y con la tranquilidad de los que resistieron toda la vida le dice: «noma ñana, pero tampoco nunca». La charla continúa porque no había comenzado ahí, ni tampoco termina. Sigue ahora, seguirá en las próximas horas, en los próximos días y distintos espacios físicos o virtuales, pero en un mismo lugar. Estamos sobre algo que apremia, y me gusta pensar que la unidad de tiempo de nuestro mapa, como en el poema, es el instante, donde se vectoriza la memoria. Y la pregunta que le hacía el compañero a Roberto era por la necesidad de encontrar eso que no sale en las fotos, porque el sentido es político. Lejos de la bonita frase pasiva, impresa quizá en una remera: la imaginación al poder, como nos enseñaron la Revolución cubana y esta Casa, que cumplen 65 años, y nos dan otra vez la bienvenida, mejor es: poder imaginar. Para que estemos hoy acá todas y todos en esta sala, en estos días que acaban de comenzar, hubo compañeras y compañeros que pudieron y pueden, imaginar. Desde Haydee hasta hoy. Este encuentro, como todo encuentro, es también un llamado.

La Habana, 4 de noviembre de 2024.

Publicado originalmente en Portal Cubarte: https://cubarte.cult.cu/la-ventana/en-una-esquina-de-america-o-estar-la-hora-de-la-cita/

De la comunidad de partida a la comunidad de llegada 

El siguiente texto reproduce la intervención de Tatiana Nascimento en la charla de apertura del segundo Festival Americano de Poesía en Hurlingham. Como invitada internacional al festival Tatiana conversó con Facundo Ruiz, editor de Rapallo, a partir de la premisa “Cuánto mide América. Bases, estrategias y horizontes”.

por Tatiana Nascimento

Tatiana Nascimento leyendo en el CC Leopoldo Marechal (Villa Tesei, Hurlingham).

Cuando me llegó la invitación a participar en este evento y en esta mesa inaugural, pensé en compartir con ustedes algunas impresiones de una investigación que vengo haciendo, de manera organizada, desde 2019, sobre la poesía escrita por personas negras cuir, especialmente personas negras lesbianas o trans.

Estudié literatura en la universidad, y en las clases de literatura en Brasil se estudia muy poca literatura negra, a pesar de ser un país donde alrededor del 50% de su población es negra. Y cuando estudiaba en la universidad, que fue a principios de la década de 2000, todavía tenía una impresión muy fuerte de que la literatura (no sólo la poesía) escrita por personas negras estaba muy dedicada a hablar sobre el dolor, el sufrimiento, la resistencia y la denuncia. En otras palabras, una comprensión de la poesía y la literatura negras basada en la idea de que las existencias negras sólo se establecieron como respuesta al racismo colonial. Y mi impresión era la contraria: que siempre que una persona negra estuviera dispuesta a escribir literatura, podía hacerlo sobre cualquier aspecto que quisiera. Como si pudiéramos, y creo que realmente podemos, escribir desde el sueño, desde el delirio, desde el deseo, y no sólo desde el dolor, el sufrimiento, la resistencia y la denuncia.

Como tengo 43 años, y en aquel momento era todavía un poco más joven, me parecía muy muy raro, como dicen aquí, que la investigación académica sobre la literatura negra se hubiera dedicado durante tantos años a crear una idea de l​iteratura negra que no se basara en las vidas y la escritura específica de textos de personas negras. Es como si la universidad se hubiera acostumbrado a mirar las producciones literarias de los negros para buscar sólo los significados que podía considerar legítimos, y hubiera dejado de lado gran parte de la producción que no respondía a estas expectativas.

Entonces, la impresión que tuve, y todavía tengo, es que una parte importante del proceso colonial fue, y sigue siendo, definir los destinos epistémicos de los negros y, obviamente, de otros grupos racializados, especialmente los grupos negros e indígenas en Brasil. Y me pareció muy muy raro, como dije, que recién en 2019, que fue cuando publiqué este libro (una investigación que comenzó en 2018 y se publicó al año siguiente1), una persona que por casualidad estudió literatura pero que podría no haber ido a la universidad, que podría haber estudiado matemáticas (soy terrible en matemáticas, pero podría haberlo hecho), que podría haber tenido a mi hija antes, que podría haber seguido tocando en una banda (toqué en una banda de hardcore), podría haber hecho muchas cosas. Pero una persona como yo finalmente escribió, en 2019, un libro que dice que, como personas negras, escribimos sobre lo que queremos, no solo sobre lo que el racismo colonial dice que debemos escribir. Y, desde entonces, he estudiado la poesía escrita por personas negras cuir en Brasil; específicamente, cómo la manipulación de los sentidos crea estas posibilidades de interpretar nuestra producción a partir de lo que definimos como nuestra producción. Entonces, ¿cómo hemos eliminado la escritura negra LGBT de este orden colonial que dice que es una estética, una literatura, únicamente de sufrimiento y resistencia, y cómo hemos definido la negritud, cómo hemos definido la sexualidad, cómo hemos definido el abandono del género? Y es un proyecto, al mismo tiempo, bonito y difícil, porque el racismo colonial es una fuerza muy estructurante en nuestras vidas. Y realmente, realmente, efectivamente hace que la vida de los negros y otras personas racializadas, especialmente los indígenas y negros en Brasil, sea muy difícil. No hace que nuestras vidas sean sencillas de vivir.

Entonces, parece que hay algo en el propio orden colonial que dice que no podemos salir de esta estructura sistémica porque es tan pesada, tan fuerte y tan violenta que nos roba mucho tiempo de nuestras vidas simplemente para responder a ella, apenas para poder caminar dentro de ella, apenas para poder pagar las cuentas, comprar comida para la hija, enviar a la niña a una escuela donde no sea la única niña negra. El racismo realmente ocupa gran parte de nuestras vidas y exige muchas respuestas todo el tiempo.

Entonces, parece obvio que cuando un joven, especialmente, comienza a escribir poesía, no encuentre de qué hablar más que de las formas de resistir el racismo, las formas de afrontar el racismo, las formas de luchar contra el racismo.

Y luego, si miramos un poco más atrás, podemos encontrar esto en otros escritos. Mandacaru publicó, Úrsula, de Maria Firmina dos Reis, traducida al español. Esas huellas están ahí. La literatura de Castro Alves, el conocido poeta de los esclavos, se dedicó mucho a hablar de la esclavitud, que durante 300 años negó la humanidad de los negros en Brasil. Entonces, no es ficción. Sí, el racismo es una máquina de aniquilación y muerte. Y, en muchos sentidos, nuestra literatura es una respuesta a eso.

Pero me interesó pensar en cómo otras comunidades literarias negras, especialmente aquellas con autoría cuir, han logrado desviar este paradigma de dolor, abandonar el paradigma del dolor y redefinir el concepto mismo de literatura negra cuir dentro de Brasil. Y luego suceden cosas muy hermosas cuando hago esta invitación a otras personas, especialmente a personas que están pensando en literatura académicamente. Porque la invitación que hago, entonces, es de qué manera podemos buscar significado en los textos escritos por personas negras cuir. ¿Cómo podemos entrenar nuestra mirada para que no sea una mirada definida por la colonialidad y solo busque el sufrimiento en los textos de las personas subordinadas? Entonces, es un ejercicio que comienza con la comunidad de partida, pero depende de la comunidad de llegada. Y, en ese sentido, establece esa atmósfera tan hermosa que permite la literatura, que es el contacto humano, ¿no? Que es el contacto entre nosotros; cómo nos unimos para hablar de las cosas que nos conectan a través de las palabras. Y cómo podemos buscar otras formas de mapear nuestra emoción, nuestro sistema emocional. Cómo creamos, desde nuestra mirada, una apertura que comprenda el texto de esa persona que muchas veces no conocemos, que muchas veces no se parece a nosotros, que muchas veces no habla nuestro idioma. Y cómo podemos garantizar, a través de un deseo profundamente empático, que recibiremos ese texto, esa obra, en lo que el texto mismo nos dice, no en nuestro sistema de expectativas.

Entonces, básicamente, esta investigación ha sido una invitación a pensar que sí, es verdad: no toda hegemonía es enteramente una hegemonía. ¿Y cómo podemos soltar este paradigma blanco, supremacista, racista y colonial de lectura, interpretación y difusión de obras escritas por personas negras LGBT? Y eso es todo, soltar ese paradigma y ver qué pasa, y ver qué magia puede suceder.

7 de septiembre de 2024

CC Leopoldo Marechal (Villa Tesei, Hurlingham)

1. Se refiere al libro cuírlombismo literário: poesia negra lgbtqi desorbitando o paradigma da dor.

Para una poesía americana

Texto leído en la charla inaugural del segundo Festival Americano de Poesía en Hurlingham. En ella Facundo Ruiz y Tatiana Nascimento conversaron en torno a la premisa “Cuánto mide América. Bases, estrategias y horizontes”.

por Facundo Ruiz

Facundo Ruiz y Tatiana Nascimento en el CC Leopoldo Marechal, Villa Tesei (Hurlingham)
  1. Los loros de Hilario

Hace unas semanas, en los diarios, apareció la noticia de que Hilario Ascasubi, el pueblo bonaerense, había sido invadido por loros. Se calculaba entre 11 y 12 loros por habitante. En el pueblo de 6000 habitantes, serían entre 66 y 72 mil loros. Día y noche. Los loros se comían los cables, nublaban el cielo y no dejaban dormir a nadie. Especialmente difícil, comentaban, era cualquier cosa entre las 8 y las 12 de la noche. Como Hilario Ascasubi es también un poeta, enseguida pensé que había ahí –condensado– un preciso estado de la cuestión. Transformar el parloteo de loros en twitter, condensar en twitter las redes de una sociedad virtual (que se come los cables, nubla el cielo y no deja dormir) no resultaba el desafío, aunque era justo. No era eso. Y el problema de los loros era culpa del desmonte, otro problema. ¿Qué de la poesía, de la literatura hoy, aparecía ahí? No era un mapa claro. Y quizá fuera simple, pero exactamente eso. Hoy el mapa de la poesía, de la literatura, no es claro. Cuando Inodoro Pereira se ve amenazado por los loros, suele seguir el consejo de Mendieta, que le dice, invariable: negociemos, don Inodoro. Y sin duda, hoy el mapa de la poesía, de la literatura, hay que volver a negociarlo. Pero no creo que sea este encuentro, este segundo Festival Americano de Poesía en Hurlingham, el lugar para eso, ni su intención. En todo caso, a ninguna negociación se va sin una base o estrategia y, sobre todo, sin un horizonte de acción. Y ojalá para eso pueda servir este encuentro.

  1. Aristóteles en Bolivia

Hay una línea punteada que va de Aristóteles a García Linera. El griego dice que la poesía es, a diferencia de la historia, la que se ocupa de lo posible de ocurrir, más que de lo ocurrido; el boliviano dice que la política es, históricamente, el arte de correr el límite de lo posible. La línea punteada dice que la poesía es el arte de hacer ocurrir históricamente otra cosa. La línea punteada dice que el verso es el límite histórico que hay que correr políticamente. Esa línea punteada es cada vez más difusa. Pienso que esa imprecisión es política y artísticamente el mapa que no tenemos. Pero pienso, también, que el mapa es sólo una poética de la estrategia. Y la estrategia, una política de lo posible. Hoy parece el tiempo de lo imposible. Hoy ya nada parece como fue y todavía nada se parece a como será. Hoy, otra vez, es el tiempo del ya no/aún no. Para darme ánimo, a veces pienso que, matemáticamente, menos por menos es más. Pero política, poéticamente hoy la matemática tampoco es clara. En todo caso, pienso que ese ritmo (ya no/aún no) tendrá, tiene, la poesía del mapa próximo. Porque ese ritmo (ya no/aún no) es el de una línea punteada.

  1. América

Gramsci dice que ninguna coyuntura es enteramente coyuntural. Que en toda coyuntura residen o resisten temporalidades varias, algunas de larga data, otras próximas. Pienso que en ese elemento no coyuntural está la comunidad de partida. Y que la poesía debe hoy encontrar (inventar o atender) esa comunidad de partida. Esa temporalidad no coyuntural es hoy, para la poesía, una urgencia mucho más necesaria que la evaluación de la coyuntura. Porque ahí reside o resiste la comunidad de llegada. Esa comunidad de llegada no es una utopía. Es una hipótesis. La traducción da una idea de esto: no hay traducción de la nada, se traduce algo, y ese “algo” es otra cosa y también la comunidad de partida: esas voces, esa gente, esas ideas. Ese mapa. Pienso que la comunidad de partida es América. Y en América, los populismos. Y en Argentina, el peronismo. Y en el peronismo, el kirchnerismo. Y en el kirchnerismo, dos décadas: una que llamamos ganada, la otra –a cumplirse el año que viene– que recuerda que ninguna hegemonía es enteramente hegemónica. Temporalidades varias, elementos no coyunturales. Pienso que hoy una poesía que atienda o invente esa comunidad de partida no tendrá la forma de un mapa, pero sí dispondrá el verso como línea de horizonte. Una línea de horizonte no es una metáfora romántica ni la brillante idea de vanguardia, es lo que apenas se ve cuando se está lejos del destino pero se sabe a dónde ir. Pienso que en esas líneas de horizonte será donde se escuche la comunidad hipotética o de llegada. Que es América, otra vez, porque América siempre fue la hipótesis. Y porque ninguna América hoy es enteramente la próxima.

7 de septiembre de 2024