{"id":1394,"date":"2024-11-21T14:56:52","date_gmt":"2024-11-21T14:56:52","guid":{"rendered":"https:\/\/revistarapallo.com\/?p=1394"},"modified":"2025-01-29T17:08:03","modified_gmt":"2025-01-29T17:08:03","slug":"en-una-esquina-de-america-o-estar-a-la-hora-de-la-cita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistarapallo.com\/index.php\/2024\/11\/21\/en-una-esquina-de-america-o-estar-a-la-hora-de-la-cita\/","title":{"rendered":"En una esquina de Am\u00e9rica o estar a la hora de la cita"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>por Gabriel Corti\u00f1as<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Texto le\u00eddo en la inauguraci\u00f3n del V Encuentro de Pensamiento y Creaci\u00f3n Joven en las Am\u00e9ricas, Casa Tomada 2024, que tuvo lugar del 4 al 8 de noviembre en Casa de las Am\u00e9ricas, La Habana. La premisa de la convocatoria fue: &#8220;Identidades y resistencias: para una cartograf\u00eda contempor\u00e1nea de nuestra Am\u00e9rica.&#8221;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1395\" srcset=\"https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-830x553.jpg 830w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-894x596.jpg 894w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-768x512.jpg 768w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-700x466.jpg 700w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-900x600.jpg 900w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel-600x400.jpg 600w, https:\/\/revistarapallo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/gabriel.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Ana Niria Albo y Gabriel Corti\u00f1as en el V Encuentro de Pensamiento y Creaci\u00f3n Joven en las Am\u00e9ricas de Casa de las Am\u00e9ricas<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Son las doce de la noche y hace treinta y dos grados. Sentado en la esquina de Avenida de los Presidentes y Calle 5, a cien metros de ac\u00e1, un grupo de veinte personas conversa hace m\u00e1s de dos horas ah\u00ed, ninguno supera los cuarenta a\u00f1os. El narrador boricua Juanlu\u00eds Ramos se pregunta por qu\u00e9 en el horizonte cultural de su pa\u00eds aparecen m\u00e1s los Estados Unidos que el resto de Am\u00e9rica, por qu\u00e9 esta charla no se dio antes. No es una pregunta inocente. No est\u00e1 obviando el ox\u00edmoron de Estado \u00ablibre asociado\u00bb que cuelga sobre el cuello de una poblaci\u00f3n. Es m\u00e1s una inquietud sobre cu\u00e1les fueron y son los hilos con los que tejen ese simb\u00f3lico telar tan efectivo. Alguien comenta el viaje de regreso, resistiendo a una identidad impuesta para exhumar una latente, cuando decide firmar todos sus libros, a pesar de haber nacido en Nueva Jersey, con su segundo nombre en honor a su t\u00edo puertorrique\u00f1o. Es septiembre de 2017 y est\u00e1n hablando de William Carlos Williams, de hacer el viaje de regreso, de venir al encuentro. Voy a citar mal a Silvia Rivera Cusicanqui cuando dice que en el colonialismo las palabras no designan sino encubren. La conversaci\u00f3n contin\u00faa, el grupo se disgrega en distintos pelos radiculares que avanzan o se pierden en el\u00a0<em>boulevard<\/em>: aparecen las risas, aparece un proyecto de escritura colectiva que recoja la memoria de esos d\u00edas, aparece la necesidad de replicar eso que est\u00e1 pasando en otra zona del continente, aparece en algunos la necesidad de ir a por un poco m\u00e1s de algo para beber. Yo digo que el colonialismo a veces es menos transparente y no por eso menos efectivo, que vengo de Argentina y la naturalizada resistencia a asumir la americanidad es para algunos, incluso, un valor agregado. Stephanie Melyon, de Guadalupe, comenta que en la escuela ven pura historia francesa y europea. A los que la escuchamos nos cuesta imaginar ni\u00f1as y ni\u00f1os hablando en creole en un aula en medio de las Antillas, visualizando palacios, escuchando una lecci\u00f3n de historia francesa y las precauciones que hay que tener por la llegada del pr\u00f3ximo hurac\u00e1n. Pero tratamos de imaginar a una peque\u00f1a Melyon ah\u00ed, a la misma que seis horas antes puso su cuerpo a ritmar en una\u00a0<em>performance<\/em>\u00a0de danza poes\u00eda en el patio de esta Casa, a la misma que intervino en un panel el d\u00eda anterior junto a compa\u00f1eros de Chile, M\u00e9xico y Colombia, a la misma que trab\u00f3 conversaciones durante estos d\u00edas, a la misma que levant\u00f3 el pu\u00f1o el segundo d\u00eda de encuentro junto a artistas de dieciocho pa\u00edses vecinos en el emblem\u00e1tico frente de la Casa. Son las tres de la ma\u00f1ana, hace m\u00e1s de treinta grados. Sentados en la esquina de Avenida de los Presidentes y Calle 5, a cien metros de ac\u00e1, el grupo se fue diezmando. La conversaci\u00f3n que comenz\u00f3 hace tres d\u00edas, con la apertura del IV Encuentro de Pensamiento y Creaci\u00f3n Joven en las Am\u00e9ricas, Casa Tomada 2017, hace una pausa para seguir al d\u00eda siguiente. No fueron Irma ni Mar\u00eda, huracanes que arrasaron gran parte de Cuba, Puerto Rico, Dominica d\u00edas antes del encuentro, lo que verdaderamente impide este di\u00e1logo. Veremos crecer, jornada tras jornada, el mural con la tonalidad de las luci\u00e9rnagas que la artista peruana M\u00f3nica Miros pinta d\u00eda a d\u00eda en el patio de la casa, lo veremos crecer como un reloj de arena, de\u00a0<em>nuestra arena<\/em>, hasta que est\u00e9 terminado y esa sea la se\u00f1al de que hay que volver, aunque afortunadamente nadie puede volver igual de un viaje as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a citar mal a Haydee Santamar\u00eda, fundadora de la Casa, cuando dice: la intuici\u00f3n es la ciencia que no fue a la escuela. Le pregunto a mi hijo de cuatro a\u00f1os: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la memoria, Fidel?\u00bb, y me responde: \u00abdonde est\u00e1s esperando cuando sab\u00e9s m\u00e1s\u00bb. No s\u00e9 si logra entender lo que dice, no s\u00e9 de d\u00f3nde saca esa respuesta, no s\u00e9 si cuando dije \u00abmemoria\u00bb en su cabeza apareci\u00f3 lo mismo que en la m\u00eda, pero s\u00e9 que hay algo intuitivo en la respuesta de un ni\u00f1o, que sirve para caminar tambi\u00e9n: la memoria es un lugar. Siguiendo la l\u00ednea de saberes no acreditados por el occidente oxidado: asumir la memoria como un GPS comunal, lejos de lo est\u00e1tico, lejos de la cristalizaci\u00f3n y como parte inherente a las identidades americanas, a las muchas pero de un solo continente, a las muchas que forman esa unidad submarina de la que hablaba Kamau Brathwaite, tambi\u00e9n habitante de esta Casa, a las muchas que reencuentro en noviembre de 2020 a trav\u00e9s de una pantalla en otro Casa Tomada. El panel se llama esta vez: \u00abJ\u00f3venes en resistencia: proyectos, desaf\u00edos y apuestas desde la cultura hoy\u00bb; Juan Edilberto Sosa habla de los procesos de creaci\u00f3n teatral, est\u00e1 en Santiago de Cuba; la poeta Viva Padilla habla desde el sur de Los \u00c1ngeles sobre la necesidad de escribir y editar poes\u00eda chicana; yo hago lo propio desde Buenos Aires, hablo de la revista&nbsp;<em>Rapallo<\/em>, mientras pienso escucho siento la necesidad de seguir, de alguna forma, expandiendo ese encuentro en el sur. Tenemos distintos husos horarios, estamos en distintos meridianos, pero, lo que se dice \u00abestar\u00bb, estamos todos en el mismo lugar. Voy a citar mal a Rodolfo Kusch cuando dice: nuestra autenticidad no radica en lo que Occidente considera aut\u00e9ntico, sino en desenvolver la estructura inversa a dicha autenticidad, en la forma&nbsp;<em>estar-siendo<\/em>&nbsp;como \u00fanica posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">FESTIVAL AMERICANO DE POES\u00cdA EN HURLINGHAM<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">O UNA SEMILLA MARTIANA EN EL SUR<\/p>\n\n\n\n<p>Desenvolver ese telar, esa estructura, ese tejido para que emerja la nuestra, \u00bfno es acaso esa la tarea a la que estamos ac\u00e1 todos invitados? \u00bfNo son acaso esos hilos de los que hablaba Juanlu\u00eds aquella noche de septiembre? Estamos de vuelta en septiembre, \u00bfpero en cu\u00e1l de todos? El clima es bueno, la temperatura es agradable, pero estamos en el paralelo 33. En 2022 naci\u00f3 el primer Festival Americano de Poes\u00eda en Hurlingham, en una peque\u00f1a comuna de la mancha urbana que derrama Buenos Aires, asumiendo estar al costado de una gran ciudad, pero con la pretensi\u00f3n de estar en Am\u00e9rica. Me es imposible pensar en la existencia del festival sin las veces que tomamos la Casa. O, mejor dicho, sin las veces en que Casa nos invit\u00f3 a tomar parte en esta historia. Ese llamado se territorializa cuando aparece la militancia de Hurlingham. El poeta y&nbsp;<em>performer<\/em>&nbsp;maya guatemalteco Manuel Tzoc recita ahora en el Centro Cultural Leopoldo Marechal de ese distrito. A Manuel lo conoc\u00ed en Cuba. A un costado, la poeta estadounidense hija de exiliados colombianos Laura Jaramillo escucha atenta junto a Zaina Alsous, poeta de la di\u00e1spora Palestina, y a Marwa Helal, tan egipcia como estadounidense; las tres vinieron al festival. Tres poetas que, al decir de Mart\u00ed, est\u00e1n en la patria de Lincoln y cuyo r\u00edo hist\u00f3rico corre de norte a sur de nuestro continente. \u00bfDe qu\u00e9 hablo ahora? \u00bfDel festival all\u00e1 en el sur o de un encuentro en La Habana? Es 3 de septiembre de 2022 y hay una sincron\u00eda necesaria, porque las charlas con Lorena, Nahela, Ana Niria, Camila Vald\u00e9s y otros compa\u00f1eros de aquel Casa Tomada 2017 suenan tambi\u00e9n ah\u00ed. La noche antes de la primera jornada de festival alguien gatill\u00f3 una pistola a cent\u00edmetros de la cabeza de Cristina Kirchner, la bala no sali\u00f3. Una multitud colm\u00f3 la Plaza de Mayo al otro d\u00eda. Tengo una foto en la que se ve a todos los poetas que hab\u00edan venido al festival de distintos pa\u00edses y provincias con un cartel.&nbsp;Estas descripciones podr\u00edan ser simples postales. Voy a citar mal a Boris Groys cuando dice que no se puede capturar la identidad interna de un modelo a trav\u00e9s de sus rasgos externos, toda fotograf\u00eda es apenas un inventario general de fragmentos sin unidad interior. Esa unidad puede surgir \u00fanicamente en el plano del sentido. Y como sabemos, el sentido, por definici\u00f3n, no se puede fotografiar. No hubo que explicarles nada: quer\u00edan ir a la plaza, su GPS les indicaba que deb\u00edan estar ah\u00ed. Aquel festival comenz\u00f3 en la plaza movilizada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCu\u00e1nto mide Am\u00e9rica\u00bb&nbsp;se llam\u00f3 la charla que abri\u00f3 el segundo festival hace dos meses. La poeta afrobrasile\u00f1a Tatiana Nascimento, en di\u00e1logo con el poeta argentino Facundo Ruiz, se preguntaba c\u00f3mo escribir desde una negritud cuir, asumiendo una historia, colonialidad mediante, sin que eso limite su propio deseo de escritura. Para ella, este ejercicio comienza con la comunidad de partida, pero depende de la comunidad de llegada, y de otras formas de mapear nuestra emoci\u00f3n, nuestro sistema emocional. El verso como l\u00ednea de horizonte \u2013dice Ruiz\u2013, lo que apenas se ve cuando se est\u00e1 lejos del destino, pero se sabe a d\u00f3nde ir; en esas l\u00edneas de horizonte ser\u00e1 donde se escuche la comunidad hipot\u00e9tica o de llegada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">DEL&nbsp;<em>MOMA&nbsp;<\/em>AL&nbsp;<em>NOMA<\/em>&nbsp;O UNA CASA CUYO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">RITMO DESARME AL ALGORITMO<\/p>\n\n\n\n<p>No hace falta tener un doctorado, conexi\u00f3n WIFI o alg\u00fan televisor prendido para saber que hay una guerra de cuarta generaci\u00f3n contra todo intento de soberan\u00eda en nuestra Am\u00e9rica. Solo con recordar lo que pasa o pas\u00f3 en Bolivia, lo que pasa o pas\u00f3 en Per\u00fa, lo que pasa o pas\u00f3 en Argentina, lo que pasa o pas\u00f3 en Venezuela, lo que pas\u00f3 en Brasil, nos es suficiente. Y a la vez, si nadie puede realizarse en una comunidad que no se realiza, esa comunidad jam\u00e1s podr\u00e1 realizarse si no se libera. M\u00e1s de sesenta a\u00f1os de un bloqueo salvaje que le impide al pueblo cubano acceder incluso a productos esenciales, cuando el 99 % de la comunidad internacional vota en contra de ese acto criminal, es una prueba fehaciente de que la colonialidad del poder goza, lamentablemente, de buena salud bajo formas neofascistas. Y, adem\u00e1s, como si fuera un acelerador de part\u00edculas, el aislamiento preventivo por la pandemia increment\u00f3 de forma exponencial y nunca antes vista, o s\u00ed, la mistificaci\u00f3n de la imagen, inoculando una oximor\u00f3nica anestesia llamada ansiedad. Como sabemos, la violencia de una imagen no est\u00e1 en su contenido, sino en aquello que le hace al pensamiento. Sin planteos nost\u00e1lgicos que nieguen los necesarios avances tecnol\u00f3gicos, se trata de recuperar el sentido. Ese que no sale en las fotos. Voy a citar mal a Roque Dalton cuando dice que por medios largamente afinados el aparato capitalista de la industria ideol\u00f3gica oculta su verdadero ser a los ojos del productor de pensamiento, y le hace pensar que se relaciona directamente con su p\u00fablico. Nadie puede negar los enormes desaf\u00edos de esta coyuntura y c\u00f3mo estos nos obligan a pensar y repensar nuestras pr\u00e1cticas de forma cada vez m\u00e1s situada, porque si no est\u00e1 situado, termina estando sitiado. Pero hoy todav\u00eda tenemos la imagen y el tiempo a los pies. No me refiero a la imagen neomedieval, de la que solo percibimos su espejismo cuando una rajadura se dibuja en la pantalla de nuestros tel\u00e9fonos celulares. No. Me refiero a la imagen po\u00e9tica, capaz de evocar de forma expansiva, multiplicando \u2013y no acelerando\u2013 las part\u00edculas de una virtuosa expresi\u00f3n americana, que resiste a trav\u00e9s de los siglos. Me refiero a ese tipo de imagen cuyo poder evocador se abre a la sincron\u00eda \u00abnuestroamericana\u00bb en la que el tiempo no es lineal. Sincron\u00eda en la que pasado y futuro est\u00e1n contenidos en el presente, y su repetici\u00f3n o progresi\u00f3n se ponen en juego en cada coyuntura, dependiendo de nuestros actos. En un mes, el pr\u00f3ximo 9 de diciembre, se cumplen doscientos a\u00f1os de la Batalla de Ayacucho, la misma que supo ser el punto de inflexi\u00f3n para la primera etapa de liberaci\u00f3n sudamericana. Pero es de vuelta septiembre de 2017, y un compa\u00f1ero brasile\u00f1o me pide que lo acompa\u00f1e para entrevistar a Roberto Fern\u00e1ndez Retamar. No es una entrevista, es una charla amena a un costado de la librer\u00eda Rayuela, y la primera pregunta es m\u00e1s una preocupaci\u00f3n sobre c\u00f3mo ve el presente brasile\u00f1o con Temer en el poder y la, en ese entonces, posible inminencia de Bolsonaro. Roberto lo mira y con la tranquilidad de los que resistieron toda la vida le dice: \u00ab<em>noma \u00f1ana<\/em>, pero tampoco nunca\u00bb. La charla contin\u00faa porque no hab\u00eda comenzado ah\u00ed, ni tampoco termina. Sigue ahora, seguir\u00e1 en las pr\u00f3ximas horas, en los pr\u00f3ximos d\u00edas y distintos espacios f\u00edsicos o virtuales, pero en un mismo lugar. Estamos sobre algo que apremia, y me gusta pensar que la unidad de tiempo de nuestro mapa, como en el poema, es el instante, donde se vectoriza la memoria. Y la pregunta que le hac\u00eda el compa\u00f1ero a Roberto era por la necesidad de encontrar eso que no sale en las fotos, porque el sentido es pol\u00edtico. Lejos de la bonita frase pasiva, impresa quiz\u00e1 en una remera:&nbsp;<em>la imaginaci\u00f3n al poder<\/em>, como nos ense\u00f1aron la Revoluci\u00f3n cubana y esta Casa, que cumplen 65 a\u00f1os, y nos dan otra vez la bienvenida, mejor es:&nbsp;<em>poder imaginar<\/em>. Para que estemos hoy ac\u00e1 todas y todos en esta sala, en estos d\u00edas que acaban de comenzar, hubo compa\u00f1eras y compa\u00f1eros que pudieron y pueden, imaginar. Desde Haydee hasta hoy. Este encuentro, como todo encuentro, es tambi\u00e9n un llamado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>La Habana, 4 de noviembre de 2024.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Publicado originalmente en Portal Cubarte: https:\/\/cubarte.cult.cu\/la-ventana\/en-una-esquina-de-america-o-estar-la-hora-de-la-cita\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gabriel Corti\u00f1as Texto le\u00eddo en la inauguraci\u00f3n del V Encuentro de Pensamiento y Creaci\u00f3n Joven en las Am\u00e9ricas, Casa Tomada 2024, que tuvo lugar del 4 al 8 de noviembre en Casa de las Am\u00e9ricas, La Habana. 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